El espadín es un noble símbolo de subordinación y
abnegación a la vida castrense, pues es un privilegio que
sólo aquellos que han pasado por un extenuante proceso
de selección y reclutamiento, tienen el honor de portarlo.
Sin embargo, es un compromiso que obliga a proceder con
honradez y con lealtad, virtud más noble, que hacen del
alma y del corazón del cadete un santuario de rectitud y
verticalidad. El cadete y su espadín, son el vivo ejemplo de obediencia y respeto al
superior, para a su vez poder ejercer el mando cuando llegue su momento, siendo esto el alma y el corazón de los caballeros y damas del aire.
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